miércoles, 31 de mayo de 2017

Atlas

Esta tarde rancia, entre ligeros rifts
de un bajo y su batería, he conocido
al titán que aún vive en esta era moderna;
al Atlas que en sus brazos lleva
la carga de la tierra, de una tierra
plana como la cabeza del dios
que lo atormenta, plana como
la inclinada superficie sobre la
que desliza sus pies descalzos.
El Atlas de paciencia titánica y
brazos delgados como espaguettis;
con semblante helado y sudor frío
bajo el sofocante sol que acompaña
a su carga, soportaba a su vez
los desmanes de un semidios perfecto,
pero semidios al fin y al cabo, que
a latigazos le rebana, paso a paso,
el frontal de su espinilla.
De las raíces del inframundo aparecían,
de vez en cuando, los brazos de un Hades
disfrazado de Zeus, para zancadillear
las fuertes pisadas de nuestro
amargo
             como amargado
héroe.
Al terminar la canción, estaba yo
a punto, a puntito, de oír
cómo desde el Olimpo repicaban campanas
a la postre de un pueblo ajeno a las
agujetas que sustentan sus quehaceres;
pero ha aparecido mi jefe y me ha dado
un coscorrón por quedarme atontado
frente al espejo.

martes, 21 de marzo de 2017

El esclavo feliz

Qué hacer durante el descanso de comida,
te preguntas.
Quizás hacer como que tengo hambre
y buscar ansioso por la calle el bar
que más comida ofrezca por menú barato.
Quizás visitar el supermercado
de la esquina y comer mierda envasada
en atmósfera saludable.
Quizás aceptar que no tienes
hambre y no comer.
Qué hacer,
             entonces,
durante el descanso de comida.
Si no es comer.
Si no es llenar tu estómago,
saciar tu no hambre.
Quizás andar por andar,
que es andar al cuadrado o andar en círculos.
Quizás reposar tu mente al sol de un
parque lleno de esculturas adultas que pocos
jóvenes entienden, y pintadas de jóvenes
que pocos adultos aprueban.
Quizás hacer como que reposas tu mente al sol
cuando en realidad estás escribiendo,
pensando en escribir, en qué y cómo escribirlo,
que puede ser de todo menos descansar la mente.
Qué hacer, entonces, durante el descanso de comida,
si ni es descansar
ni es comer.
Quizás mirar el reloj y pensar que la oficina
ya debe estar vacía, que ya puedes
volver a ella antes de tiempo y
descansar de la indecisión de la calle,
deshacerte del sentimiento culpable
de haberte comido
otra hora de descanso para comida
sin haber hecho lo uno,
ni lo otro.
Y así se acaba la hora de descanso, de comida.
Hola de nuevo,
bienvenido a tu trabajo.

viernes, 3 de febrero de 2017

Exposición


Ahí no aparece, pero un servidor recitará en la inauguración de mañana, día 4 de febrero a las 20:30 h, aproximadamente, unos poemas escritos para los maravillosos cuadros de Pepi Arjona.

Si me veis, invitadme a una cerveza.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Nota de audio

Dulce sueño esquivo,
siempre que te escucho
me suenas como antaño.
Sin embargo, fíjate:
tanto tiempo
tu voz oyendo,
y aún no te sitúo.
Ayúdame tú:
¿Pesadilla
               o sueño?


(Poema publicado con el color morado en Instagram)